1. El trabajo remoto llegó para quedarse
Post-pandemia, el 62% de las ofertas laborales en Chile incluyen algún componente de trabajo remoto o híbrido. Los sectores de tecnología, finanzas y servicios profesionales lideran esta transformación. Los trabajadores que buscan posiciones presenciales en Santiago compiten en un mercado diferente al de regiones como Valparaíso o Concepción, donde el remoto abre oportunidades sin fronteras geográficas.
2. Sueldos en tecnología alcanzan nuevos máximos
Los desarrolladores de software, especialistas en IA y profesionales de ciberseguridad lideran los incrementos salariales. Un desarrollador backend senior en Santiago puede aspirar a $3.5–5 millones de pesos mensuales en 2025, con empresas internacionales pagando en dólares a talentos chilenos que trabajan de forma remota.
3. Transparencia salarial como ventaja competitiva
La nueva generación de trabajadores exige conocer el sueldo antes de postular. Las empresas que incluyen el rango salarial en sus ofertas reciben hasta 3x más candidatos calificados. Plataformas como Perfil Primero inversión el modelo: los candidatos declaran su sueldo esperado para que las empresas encuentren exactamente lo que buscan.
4. Habilidades más demandadas en 2025
- Tecnología: Python, React, TypeScript, SQL, cloud (AWS/GCP/Azure)
- IA y datos: Machine Learning, análisis de datos, Power BI
- Blandas: comunicación remota, autogestión, adaptabilidad
- Finanzas: conocimiento en ESG, compliance y regulación fintech
- Salud: telemedicina, gestión clínica digital
5. El auge del trabajo por proyecto
El 23% de los profesionales chilenos en 2025 trabajan de forma independiente o en modalidad freelance, combinando proyectos con múltiples clientes. Esta tendencia impulsa la necesidad de perfiles claros y públicos que permitan a las empresas encontrar talento para proyectos específicos sin procesos largos de reclutamiento.
6. OMIL y programas de empleo regional
Las Oficinas Municipales de Intermediación Laboral (OMIL) están digitalizando sus procesos. Perfil Primero se integra con OMIL para que municipios de todo Chile puedan crear perfiles de trabajadores y conectarlos con empresas verificadas, especialmente en regiones como Los Lagos, La Araucanía y Aysén.
